El porno es para los hombres, probablemente, el único lugar donde mientras cumplas con tu trabajo, no importa tu edad, tu belleza, tus abdominales, tus cuentas bancarias, tu calvicie ni tus pocas ganas de decir "quiero casarme contigo". De qué otra manera se puede explicar que un tercermundista gordo, entrado en años, calvo y horrible como el reguetón, tenga sexo con mujeres hermosísimas, con cuerpos que la mayoría de nosotros -los ajenos al porno- jamás podremos degustar. No interesa su cultura ni don de gentes, su buen humor ni que las haga sentir como si fueran unas reinas, no tiene que demostrar qeu no le teme al compromiso, ni que es sensible pero seguro. No tiene que cuidar su cuerpo ni su salud. Simplemente le basta con tener un pene grande y nada más. Eso, señores, es juzgar por lo que uno es, y no, como la mayoría de mujeres víctimas de su educación fálico-castrante, juzgar por lo que esperan de ti. Disfruten el vídeo y les deseo una vejez igual de plena.
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miércoles, 9 de febrero de 2011
lunes, 6 de septiembre de 2010
Shane Diesel: El Monstruo tiene un solo ojo
El porno tiene dos elementos fundamentales para garantizar su éxito: Mujeres hermosas (en las que pueden destacar tetas, culos, piernas, ojos, etc) y penes grandes (Sin que a nadie le intere demasiado el cuerpo en el que se aloja dicho apéndice). Mientras más grande sea el miembro, más exitosa la ecuación y en tamaño ya se sabe (aunque no haya blanco que asegure lo contrario, a los negros no les gana nadie; quizás por ello tenga tanto éxito el porno interracial, que es dificil encontrar algo que encienda más las fantasías calenturientas de varios de nuestros lectores que los gritos desesperados de una rubia y joven damisela recibiendo en su interior un utensilio que tranquilamente podría usarse en un juego de béisbol.
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