Te haces viejo. Te pones calvo y gordo. Tienes hijos, nietos. Tus erecciones pasan de permanentes a constantes, de constantes a espaciadas y de espaciadas a viagrosas. Pero son muy pocos los que a lo largo de su vida pierdan la esperanza de encontrarse de pronto con una belleza espectacular dispuesta a cumplir hasta nuestras más retorcidas fantasías.
Sin embargo, todos hemos de reconocer que también hemos fantaseado, alguna vez, con una mujer fea pero de enorme culo y por la que no tengamos los reparos que una belleza despampanante nos causaría.
